Antes de lanzarse a producir o a ofrecer algún bien o servicio es esencial cerciorarse de que existe una demanda suficiente y que el resto de las condiciones del mercado son las óptimas, esto es, competencia baja o equilibrada, y perspectivas de futuro para ese bien o servicio en concreto.
La demanda puede alterarse mediante la publicidad o el marketing, es decir es posible CREAR demanda donde no la había, fundar nuevas necesidades que el consumidor deba atender. Al final es una cuestión de principios, es un factor psicológico más.
En el terreno de las necesidades (N) habría que diferenciar las necesidades físicas de las psicológicas. Las primeras habría que considerarlas como de primer grado, dentro del orden jerárquico de las necesidades. Las psicológicas implican un amplio abanico de posibilidades. Los hombres pueden tener necesidad de poseer objetos, objetos útiles en algún sentido, en esencia un arado o un arco para la caza, será más útil para la supervivencia que un conjunto de abalorios.
No obstante la base de las necesidades que parece ser la voluntad, nunca descansa. Y una vez satisfechas las necesidades físicas o fisiológicas, parece que el ciclo debe continuar, y a raíz de ello cobran forma nuevas necesidades que responden a criterios más abstractos o alejados de lo más elemental.
Esto permite establecer una escala jerárquica y un orden de preferencias, a la hora de señalar que valores o principios son los más demandados.
No obstante pretendiendo ser la economía una ciencia, más puramente cuantitativa, y orientada a resolver problemas basados en cifras y porcentajes, no por ello debe enmascarar el factor principal de su estudio, esto es, el ser humano, y su orientación psicológica a la hora de comportarse en los escenarios que reflejan las estadísticas.
Tal vez sea posible hallar patrones a esos comportamientos del ser humano en su quehacer vital. Tal vez se llegue algún día a anticipar la consecuencia de esos comportamientos, o los comportamientos mismos que en el futuro desempeñaremos.
Pero, ¿que muchos sujetos repitan un mismo comportamiento no indica ya algo? En fin es una cuestión que dejo abierta a la reflexión interna de cada cual.
El nexo interesante, en este caso, economía versus psicología, nos permite acercarnos a esa doble visión enfrentada de la condición humana. ¿Es el hombre bueno o malo en si mismo? Algunos autores señalaran que el hombre es bueno por naturaleza mientras que otros dirán que es un auténtico lobo para si mismo.
El caso es que el sentido común nos invita a comprobar que existen ejemplos suficientes como para sostener ambas posturas. Pero como la estupidez humana es dada al antagonismo, pues en esas nos vemos, de tal forma que, si optamos por una opción nos sale un determinado modelo económico y si optamos por la otra nos resulta un modelo económico opuesto. Esto es, dos modelos, uno basado en el egoísmo humano, y otro basado en el altruismo más genuino.
Claro que esto de considerar a los agentes económicos como personajes planos, que no admiten matices, es una simplificación absurda, necesaria tal vez, pero absurda. Y así se implementan las teorías que tratan de predecir sin mucho éxito el comportamiento de la escurridiza economía.
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