Estos días de estudio, analizando una de las materias más interesantes, la antropología, me he topado con cuestiones de índole económico que son planteadas desde enfoques transculturales.
Las sociedades de forrajeros por ejemplo, las organización socioeconómica de los productores de alimentos, el mercantilismo, la revolución industrial, etc.
En relación con todas estas cuestiones ha aflorado en mi un concepto que quizás no sea nuevo, me refiero al de la unidad económica entendida como la entidad abstracta que gestiona el resultado del trabajo de sus miembros estableciendo las reglas del juego pertinentes en la distribución de la riqueza.
Así, una unidad económica, en un principio era una familia, una banda de forrajeros, una tribu, un estado o nación y una empresa del tamaño que sea.
La característica interesante que aquí se plantea es cuando se da la paradoja de que dentro de una misma unidad económica, existen a su vez, múltiples unidades económicas menores y así sucesivamente.
De aquí extraigo la conclusión de que existen dos tipos de unidades económicas, la que solo alberga una única unidad, que llamo unidad económica simple, y la otra, que albergaría múltiples unidades económicas, que yo denomino unidad económica compleja.
Es más sencillo siguiendo este esquema darse cuenta de que la unidad económica simple puede establecer un sistema paritario de distribución de la riqueza. Mientras que en una unidad económica compleja, al haber múltiples agentes interactuando en el proceso de obtención de esa riqueza, sería mucho más complicado alcanzar un reparto equitativo de la misma.
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