
El único medio factible que posee un sistema para captar y sujetar conciencias, es mediante la persuasión, empleando la motivación e incentivos, imágenes atractivas que seduzcan y que inviten a la conciencia o espíritu a identificarse con ellas.
Una vez establecida la identificación, la conciencia se diluirá en una serie de 'condiciones' establecidas por el sistema. A la actividad desarrollada por la conciencia dentro de un sistema la denominaré conducta. En realidad la conducta no es más que la conciencia conducida a través de una trama ideológica. El objetivo de la trama es lograr implicar a la conciencia, estimularla en la asimilación de una determinada ideología mediante el empleo de esquemas de control y persuasión, que faciliten su autoafirmación siempre en base a los objetos propuestos por el sistema. Al conjunto de estos objetos los llamaré mundo, y a la conciencia dentro del mundo, sujeto. De esta manera será la propia conciencia, en su afán por autoafirmarse, por valorarse en el mundo, la que paulatinamente ira cediendo su iniciativa, emprobreciéndose hasta quedar suplantada, en favor de un conjunto de valores y respuestas aprendidas, y fielmente representadas, que garantizarán el estrecho marco de una 'seguridad psicológica', que ya no estará dispuesta a abandonar.
Será el miedo a la perdida de los objetos del mundo, del sentido, personas, ideologías, lo que la convierta en sujeto, lo que la someta. La perdida de su mundo, implicaría lógicamente la abolición de su identidad dentro del mismo, la perdida del sujeto. Esto la dejaría en el vacío de la inexistencia, algo absolutamente inviable, ya que sujeto y mundo son inseparables, de ahí que la defensa de su identidad represente la defensa de su mundo y viceversa.
Ciertamente no existe prisión más perfecta, ni esclavos más perfectamente encadenados.
Anexos relacionados con este post:
El mito de la caverna de Platón.
El experimento mental de cerebros en una cubeta.
La segunda meditación contiene el argumento de Descartes sobre la certeza de la propia existencia, incluso ante la duda de todo lo demás:
- "Me he convencido de que no hay nada en el mundo, ni cielo, ni tierra, ni mente, ni cuerpo. ¿Implica ello que yo tampoco exista? No: si hay algo de lo que esté realmente convencido es de mi propia existencia. Pero hay un engañador de poder y astucia supremos que me está confundiendo deliberada y constantemente. En ese caso, y aunque el engañador me confunda, sin duda, yo también debo existir... la proposición 'yo soy', 'yo existo', es necesariamente cierta para que yo la exprese o algo confunda mi mente."
3 comentarios:
Hola Jordy Casado, me parece interezante la idea del blog, ire leyendo las entradas poco a poco. Hasta donde he leido, entiendo que estos escritos forman parte de tus ensayos. Pero ¿Qué es un ensayo? y ¿Para qué se hace uno?; sin duda cuando se redacta un ensayo se plantea un problema, se fundamenta y luego se concluye, pero eso no es todo; pues siempre en todo ensayo debe haber alguna idea innovadora y no solo recopilacion de ideas que ya estan dadas. En esto fundamento la critica que le hago a esta entrada ¡Todo es evidente! Es solo un pequeño trabajo de investigación ¡No es un ensayo! seria correcto llamarlo como se debe. Bueno espero que lo tomes a bien y un abrazo. cuidate
Hola Filósofo de los ingenios, me complace que te guste el blog.
Tienes razón hay textos que no pueden considerarse ensayos, así que acepto de buen grado la crítica y a partir de ahora las denominaré como 'mis reflexiones'.
Algunas son obvias, y tienen sus influencias pero otras poseen aspectos innovadores, aunque poco a poco podrás comprobarlo.
Un cordial saludo!
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