En
la naturaleza existe una tendencia a la multiplicación de recursos,
esto se ve claramente en la reproducción, tanto animal como vegetal.
La reproducción controlada mediante una determinada carga de trabajo
y ciencia (agricultura, ganadería) se tradujo en la primera
creación de riqueza material.
Es
decir de una semilla es posible obtener una variedad de planta
nutritiva, que aportará a su vez en sus frutos innumerables
semillas, que a su vez darán nuevos frutos, siendo el límite el
impuesto por la extensión de la tierra y la carga de trabajo
necesario.
A
su vez, la ganadería permitirá domesticar a las bestias, y
utilizarlas como ganado aumentando el número de cabezas en función
de la extensión de la tierra y la carga de trabajo necesario.
En
ambas prácticas será necesario pues delimitar un territorio o
extensión donde llevarlas a cabo. Lo que reforzará la tendencia a
la territorialidad. En el caso de la agricultura será patente
la importancia de la propiedad de la tierra. En la ganadería
primigenia se dará una mayor importancia a dejar libre el paso al
ganado en función del pasto disponible en el territorio. Ambas
actividades pueden ser compatibles o entrar en conflicto.
La
agricultura condena al ser humano a ser sedentario, lo que implica
establecerse en un determinado territorio que a de tomar como propio.
El apego a la tierra, a sus medios de producción (útiles, semillas,
etc...), al conocimiento, y al trabajo necesario, marcarán su forma
de vida.
El
límite de explotación de un recurso natural no se queda en
la mera subsistencia. Es posible cazar, cultivar, o tener ganado, en
abundancia. Es decir el trabajo es necesario para asegurar la
subsistencia pero también para crear riqueza. O lo que es lo mismo, con una determinada cantidad de trabajo es posible generar un
excedente. [...CONTINUARÁ...]