viernes 20 de enero de 2012

Sobre el multiplicador de la riqueza (filosofando...)


En la naturaleza existe una tendencia a la multiplicación de recursos, esto se ve claramente en la reproducción, tanto animal como vegetal. La reproducción controlada mediante una determinada carga de trabajo y ciencia (agricultura, ganadería) se tradujo en la primera creación de riqueza material.

Es decir de una semilla es posible obtener una variedad de planta nutritiva, que aportará a su vez en sus frutos innumerables semillas, que a su vez darán nuevos frutos, siendo el límite el impuesto por la extensión de la tierra y la carga de trabajo necesario.

A su vez, la ganadería permitirá domesticar a las bestias, y utilizarlas como ganado aumentando el número de cabezas en función de la extensión de la tierra y la carga de trabajo necesario.

En ambas prácticas será necesario pues delimitar un territorio o extensión donde llevarlas a cabo. Lo que reforzará la tendencia a la territorialidad. En el caso de la agricultura será patente la importancia de la propiedad de la tierra. En la ganadería primigenia se dará una mayor importancia a dejar libre el paso al ganado en función del pasto disponible en el territorio. Ambas actividades pueden ser compatibles o entrar en conflicto.

La agricultura condena al ser humano a ser sedentario, lo que implica establecerse en un determinado territorio que a de tomar como propio. El apego a la tierra, a sus medios de producción (útiles, semillas, etc...), al conocimiento, y al trabajo necesario, marcarán su forma de vida.

El límite de explotación de un recurso natural no se queda en la mera subsistencia. Es posible cazar, cultivar, o tener ganado, en abundancia. Es decir el trabajo es necesario para asegurar la subsistencia pero también para crear riqueza. O lo que es lo mismo, con una determinada cantidad de trabajo es posible generar un excedente. [...CONTINUARÁ...]  

domingo 15 de enero de 2012

¿Soberanía económica o soberanía política?

En estos tiempos que corren no dejo de preguntarme acerca del concepto de soberanía. Un Estado cuyo gobierno es elegido de forma democrática conlleva que el poder reside en las leyes que se otorgan a si mismo sus ciudadanos. No obstante, en un periodo de crisis económica en el que el Estado ingresa menos y debe mantener las prestaciones y subsidios, se genera un incremento de la diferencia entre ingresos y gastos, esto es, un déficit en el presupuesto. Esto se financia mediante la emisión de deuda pública. El problema llega cuando el déficit es tan grande que el mecanismo de la deuda no es viable, ya que nadie desea adquirir dicha deuda, ante la alta posibilidad de impago por parte de dicho Estado. Pero más preocupante aún, es cuando un Estado en tales circunstancias es rescatado, o recibe ayudas económicas para comprar su deuda. Esto por lo general, se hace con determinadas condiciones, establecidas por el prestamista. El hecho es que la soberanía económica se ha desplazado hacia el exterior, en concreto al que ha prestado el dinero. Ya se conoce el dicho: 'El que paga manda'. ¿Pero qué pasa con la soberanía política? Porque ahora el prestamista exige en su préstamo al Estado unas condiciones contractuales que se traducen en leyes, en materia fiscal y laboral, en recortes y ajustes de déficit, que no han votado ni deseado la gran mayoría de la población de ese Estado. Da igual quién tenga la razón, el hecho indiscutible es que ahora las leyes las dicta un poder ajeno al de la representación popular democrática. ¿Es un mal menor si lo comparamos con la posibilidad de la quiebra técnica de dicho Estado?

sábado 7 de enero de 2012

Argumento del golpe de estado financiero


      ARGUMENTO DEL GOLPE DE ESTADO FINANCIERO

  1. Mala praxis financiera, especulación desbocada, falta de regulación pública internacional efectiva. 
  2. Resultado: recesión económica global. 
  3. Soluciones: rescates millonarios al sistema bancario con dinero público (pagamos todos).
  4. Responsabilidades: revuelo mediático, intervención limitada  (los culpables salen indemnes). 
  5. El rescate millonario con dinero público unido al clima de alarma social contraen la economía y aumentan el déficit público de los países soberanos. 
  6. Este incremento del déficit obliga a los países soberanos a aumentar su emisión de deuda. 
  7. Los mismos especuladores que generaron la crisis atacan la deuda de dichos países.
  8. El ataque se hace desde las agencias de calificación que son instrumentalizadas por los especuladores.
  9. Esta mala nota hace que la deuda de los países soberanos se devalue obligando a emitirla ofreciendo rendimientos cada vez más atractivos. 
  10. Estos rendimientos más atractivos suponen un endeudamiento mayor para los estados soberanos entrando en una espiral de difícil salida. 
  11. La solución final es la quiebra, la intervención o el rescate. 
  12. O... acabar con la mala praxis financiera, la especulación desbocada, mediante la regulación pública efectiva.  

martes 3 de enero de 2012

La toma de conciencia

Quiero dejar bien claro que las impresiones que vierto en este espacio son de índole personal y que en ningún caso pretenden ejercer ningún tipo de función proselitista.

Son el resultado de meditaciones propias que dan forma a nociones e ideas que pueden orientar mi toma de conciencia ante la vida. Es una actitud filosófica genuina; libre de las ataduras de la filosofía convencional o tradicional.

La primera premisa en que se apoya dicha filosofía es en la toma de conciencia. Es decir, la certidumbre de mi ignorancia acerca de mi mismo, como consecuencia de la pertenencia a un sistema en el que todo me es dado. Lo dado es lo natural, y mi asimilación por el sistema un hecho que se antoja incuestionable. Frente a este esquema subyace un malestar, cierto grado de enajenación que señala que algo no encaja. Esta ignorancia e insatisfacción señalan en una dirección, el de la identidad real de uno mismo. Es decir, si no soy yo, este producto natural perfectamente insertado en el mundo, quién o qué soy en realidad.

Por lo tanto aquí me detengo para subrayar los términos que más interés me provocan. La ignorancia de uno frente al 'mundo'. Ese yo insertado en ese mundo como sistema. Y por último el problema de la identidad real.


sábado 27 de agosto de 2011

Reflexiones psico-económicas

Antes de lanzarse a producir o a ofrecer algún bien o servicio es esencial cerciorarse de que existe una demanda suficiente y que el resto de las condiciones del mercado son las óptimas, esto es, competencia baja o equilibrada, y perspectivas de futuro para ese bien o servicio en concreto.

La demanda puede alterarse mediante la publicidad o el marketing, es decir es posible CREAR demanda donde no la había, fundar nuevas necesidades que el consumidor deba atender. Al final es una cuestión de principios, es un factor psicológico más.

En el terreno de las necesidades (N) habría que diferenciar las necesidades físicas de las psicológicas. Las primeras habría que considerarlas como de primer grado, dentro del orden jerárquico de las necesidades. Las psicológicas implican un amplio abanico de posibilidades. Los hombres pueden tener necesidad de poseer objetos, objetos útiles en algún sentido, en esencia un arado o un arco para la caza, será más útil para la supervivencia que un conjunto de abalorios.


No obstante la base de las necesidades que parece ser la voluntad, nunca descansa. Y una vez satisfechas las necesidades físicas o fisiológicas, parece que el ciclo debe continuar, y a raíz de ello cobran forma nuevas necesidades que responden a criterios más abstractos o alejados de lo más elemental.


Esto permite establecer una escala jerárquica y un orden de preferencias, a la hora de señalar que valores o principios son los más demandados.

No obstante pretendiendo ser la economía una ciencia, más puramente cuantitativa, y orientada a resolver problemas basados en cifras y porcentajes, no por ello debe enmascarar el factor principal de su estudio, esto es, el ser humano, y su orientación psicológica a la hora de comportarse en los escenarios que reflejan las estadísticas.

Tal vez sea posible hallar patrones a esos comportamientos del ser humano en su quehacer vital. Tal vez se llegue algún día a anticipar la consecuencia de esos comportamientos, o los comportamientos mismos que en el futuro desempeñaremos.

Pero, ¿que muchos sujetos repitan un mismo comportamiento no indica ya algo? En fin es una cuestión que dejo abierta a la reflexión interna de cada cual.

El nexo interesante, en este caso, economía versus psicología, nos permite acercarnos a esa doble visión enfrentada de la condición humana. ¿Es el hombre bueno o malo en si mismo? Algunos autores señalaran que el hombre es bueno por naturaleza mientras que otros dirán que es un auténtico lobo para si mismo.

El caso es que el sentido común nos invita a comprobar que existen ejemplos suficientes como para sostener ambas posturas. Pero como la estupidez humana es dada al antagonismo, pues en esas nos vemos, de tal forma que, si optamos por una opción nos sale un determinado modelo económico y si optamos por la otra nos resulta un modelo económico opuesto. Esto es, dos modelos, uno basado en el egoísmo humano, y otro basado en el altruismo más genuino.

Claro que esto de considerar a los agentes económicos como personajes planos, que no admiten matices, es una simplificación absurda, necesaria tal vez, pero absurda. Y así se implementan las teorías que tratan de predecir sin mucho éxito el comportamiento de la escurridiza economía.