martes, 29 de mayo de 2012

Sobre la financiación por participación.

La manera más habitual de obtener financiación es acudir a una entidad de préstamo que nos dará la cantidad de dinero deseada a cambio de una garantía además de pagar un interés en función de la cantidad estipulada. Este tipo de financiación responde a una necesidad de concentración dineraria principalmente en manos privadas, en uno o varios socios, que precisan de una cantidad de dinero para emplearlo en un negocio cualquiera. El caso es que cualquier empresa o particular requieren de financiación en algún momento. El dinero como mercancía es pues una realidad tangible que esta presente en la economía como necesidad intrínseca de la misma. El problema es cuando ese dinero esta concentrado en unas pocas manos, o en unas pocas entidades de carácter privado que no siempre respetan las necesidades o que no siempre cumplen con criterios éticos de conducta. El sistema de celdas o financiación fraccionada. A la hora de poner en marcha un negocio es necesario disponer de una reserva dineraria, una financiación que nos permita ponerla en marcha y asumir el riesgo de la empresa. Empresa y riesgo por tanto van de la mano. El riesgo consiste en perder el dinero invertido por lo que no es aconsejable la inversión de cantidades grandes y concentradas en un único inversor. Por el contrario al ser empresas arriesgadas, es necesario acogerse a un tipo de financiación fraccionada, autofinanciación o financiación por celdas. Partimos de la base de un presupuesto, tras la elaboración de un estudio profundo y detallado del tipo de negocio que queremos montar. Posteriormente requerimos de una financiación de dicho presupuesto. Esto se hará dividiendo o fraccionando la cantidad necesaria en partes menores, de forma que cada parte o celda pueda ser asumida por cualquier inversor que este dispuesto a compartir el riesgo (esta vez menor) de la empresa. Por ejemplo supongamos que la cantidad que necesitamos para financiar nuestro negocio, es de 50.000 euros. Y que la relación sea de uno a 1000 euros. Siendo necesario la participación de cincuenta personas en nuestro proceso de financiación. Supongo que este modelo de financiación es más propicio para pequeñas empresas, además de ser necesaria por un saludable fin social, el que exista una relación en la materia del negocio, entre los participantes inversores. De esta manera se uniría la inversión o participación con el conocimiento del negocio, siendo esta relación muy aconsejable para minimizar el riesgo a la hora de gestionar la empresa. Así pues en este modelo de financiación surge la figura de los PARTICIPANTES, que son a la vez inversores y co-propietatarios y/o co-trabajadores de la empresa. Una estructura de empresa u organigrama asambleario sería el eje del funcionamiento de la empresa. En el que se discutirían por parte de los participantes los principales pasos a seguir, en materia de financiación y funcionamiento de la empresa. Para no romper la igualdad y la representatividad en la empresa, es imprescindible seguir el principio una persona física una participación. De modo que no puedan concentrarse en una sola persona varias participaciones, evitándose de este modo la quiebra de la representatividad democrática de la empresa. El problema de la banca es que exige un aval que uno no tiene además de cobrar un interés por el dinero. Queda pues en manos privadas del señor banquero el decidir si financia una empresa o no. Este es un modelo irracional y poco flexible para resolver la cuestión del crédito. Toda empresa cumple un fin social, que es el valor de la empresa. Y en segundo lugar es posible generar unos beneficios. En tal caso estos beneficios se repartirían entre los participantes. Así que los participantes serian protagonistas como inversores, trabajadores y propietarios. Siendo una estructura horizontal no jerárquica ni clasista. La participación sería democrática.

sábado, 12 de mayo de 2012

Autobombo

Ya se que queda mal que opine de mi propio libro. Pero aun así me he atrevido a reseñarlo. He vencido la vergüenza que me embargaba y he escrito lo siguiente:

RELATOS PARA INCOMPRENDIDOS. Nos encontramos ante un libro excepcional. Se trata de una mirada intima que busca refugiarse en la complicidad del lector para sacar a la luz cuestiones que no en todos los casos se hacen explícitas o son del gusto de todos. Relatos para incomprendidos es un conjunto de historias breves, anécdotas, que hieren, que hacen reflexionar o que nos arrancan una carcajada. Se trata de no dejar indiferente, pero no por un puro artificio, sino que esto lo consigue el autor, de una manera independiente, natural y fluida. En Relatos para incomprendidos se percibe el palpito, la quietud, el quebranto y de súbito una honda reflexión que nos traslada al contexto más inesperado, aunque sea desde un encuentro con lo cotidiano. Es una obra verdaderamente estimulante y muy recomendable para todos aquellos lectores exigentes que decidan adentrarse en el universo de lo mundano desde una óptica diferente.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Más trabajo por menos dinero

Esta mañana estaba reflexionando sobre el multiplicador de la riqueza en un modelo capitalista y este fue el resultado de mi reflexión.


  • Consideraré trabajo necesario como: cantidad de trabajo suficiente para asegurar la autoconservación.
  • De ahí postulo que la retribución a la baja del trabajo necesario obliga a aumentar la cantidad de trabajo.
  • Esto genera un excedente (riqueza) producto de la explotación del trabajo necesario retribuido a la baja.
  • Cuanto más a la baja se retribuya un trabajo necesario mayor sera la cantidad del mismo y mayor su excedente. 
  • Dicho excedente como mercancía sera menos costosa cuanto mayor sea la desproporción entre trabajo necesario y retribución del mismo. 
  • Esta es la fuente principal de riqueza en el sistema capitalista aunque no la única. 
  • Además, con el proceso globalizador se da una deslocalización generalizada de la actividad económica en favor de aquellas gentes y lugares que están dispuestos por necesidad o por ignorancia a prescindir de unos derechos que los defienden frente a dicha explotación. 

viernes, 20 de enero de 2012

Sobre el multiplicador de la riqueza (filosofando...)

En la naturaleza existe una tendencia a la multiplicación de recursos,esto se ve claramente en la reproducción, tanto animal como vegetal.La reproducción controlada mediante una determinada carga de trabajo y ciencia (agricultura, ganadería) se tradujo en la primera creación de riqueza material.

Es decir de una semilla es posible obtener una variedad de planta nutritiva, que aportará a su vez en sus frutos innumerables semillas, que a su vez darán nuevos frutos, siendo el límite el impuesto por la extensión de la tierra y la carga de trabajo necesario.

A su vez, la ganadería permitirá domesticar a las bestias, y utilizarlas como ganado aumentando el número de cabezas en función de la extensión de la tierra y la carga de trabajo necesario.

En ambas prácticas será necesario pues delimitar un territorio o extensión donde llevarlas a cabo. Lo que reforzará la tendencia a la territorialidad. En el caso de la agricultura será patente la importancia de la propiedad de la tierra. En la ganadería primigenia se dará una mayor importancia a dejar libre el paso al ganado en función del pasto disponible en el territorio. Ambas actividades pueden ser compatibles o entrar en conflicto.

La agricultura condena al ser humano a ser sedentario, lo que implica establecerse en un determinado territorio que a de tomar como propio. El apego a la tierra, a sus medios de producción (útiles, semillas,etc...), al  conocimiento, y al trabajo necesario, marcarán su forma de vida.

El límite de explotación de un recurso natural no se queda en la mera subsistencia. Es posible cazar, cultivar, o tener ganado, en abundancia. Es decir el trabajo es necesario para asegurar la subsistencia pero también para crear riqueza. O lo que es lo mismo, con una determinada cantidad de trabajo es posible generar un excedente. [...CONTINUARÁ...]

domingo, 15 de enero de 2012

¿Soberanía económica o soberanía política?

En estos tiempos que corren no dejo de preguntarme acerca del concepto de soberanía. Un Estado cuyo gobierno es elegido de forma democrática conlleva que el poder reside en las leyes que se otorgan a si mismo sus ciudadanos.No obstante, en un periodo de crisis económica en el que el Estado ingresa menos y debe mantener las prestaciones y subsidios, se genera un incremento de la diferencia entre ingresos y gastos, esto es, un déficit en el presupuesto. Esto se financia mediante la emisión de deuda pública. El problema llega cuando el déficit es tan grande que el mecanismo de la deuda no es viable, ya que nadie desea adquirir dicha deuda, ante la alta posibilidad de impago por parte de dicho Estado. Pero más preocupante aún, es cuando un Estado en tales circunstancias es rescatado, o recibe ayudas económicas para comprar su deuda. Esto por lo general, se hace con determinadas condiciones, establecidas por el prestamista. El hecho es que la soberanía económica se ha desplazado hacia el exterior, en concreto al que ha prestado el dinero. Ya se conoce el dicho: 'El que paga manda'. ¿Pero qué pasa con la soberanía política? Porque ahora el prestamista exige en su préstamo al Estado unas condiciones contractuales que se traducen en leyes, en materia fiscal y laboral, en recortes y ajustes de déficit, que no han votado ni deseado la gran mayoría de la población de ese Estado. Da igual quién tenga la razón, el hecho indiscutible es que ahora las leyes las dicta un poder ajeno al de la representación popular democrática. ¿Es un mal menor si lo comparamos con la posibilidad de la quiebra técnica de dicho Estado?